miércoles, 17 de marzo de 2010

Joy Division-Unknown Pleasures


Hablar de Joy Division es hablar de uno de los grupos con carrera más efímera y, al mismo tiempo, más influyente de la historia de la música. Habiéndose formado tras el impacto que les produjo un concierto de los Sex Pistols, Joy Division viró rápidamente hacia un enfoque musical diferente al de Rotten y compañía, formando parte de una corriente que recibiría el "clarificador" nombre de post-punk. Pronto se hicieron un nombre gracias a la gran repercusión que tuvieron sus conciertos, lo cual se debió, además de a la música, a la persona que encarnaba con su voz y movimientos lo que el grupo pretendía transmitir. El cantante Ian Curtis, de carácter depresivo, obsesionado con el éxito, aparecía en escena junto a los demás bajo una tenue luz con la intención de evitarle los ataques epilépticos de los que estaba aquejado (y cuyos movimientos espasmódicos imitaba durante las canciones). Todo este oscurantismo formó parte del grupo tanto como las canciones y su influencia, ya sea musical y/o estética, fue recogida por el rock gótico de la época así como por grupos de la actual escena indie como Interpol o The Editors (a pesar de la reticencia de algunos a admitirlo). Unknown pleasures, publicado en 1979, no es más que una muestra de todo ello: un sonido crepuscular, un vibrante bajo marcando el camino, unas letras de corte existencialista, amargas, una psique maltrecha expresándose a través de la voz... Canciones como Day of the lords o Shadowplay así lo atestiguan y uno no puede evitar preguntarse si alguien se paró a leer con detenimiento lo que decía Curtis. El revuelo que genera Love will tear us apart en las discotecas hoy día nos lleva a pensar, generalizando y siendo claramente injustos, que no.

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