lunes, 22 de octubre de 2012

Broches: Lenore Avery

(Broche realizado para Madame Macabre.)

Lenore Avery

Sentada en un viejo sillón cuyas orejas se levantaban hasta el alto techo de la sala, Lenore pasaba lentamente las páginas de un ejemplar, casi tercera edición, de las historias de Arthur Machen. Leía, pasaba una hoja, seguía leyendo, tomaba un sorbo de la taza de té que tenía al lado y, a pesar de que no estaban a su lado ni la Liebre de Marzo, ni el Sombrerero Loco, cada vez que terminaba un relato profería en voz alta "¡cambio de librooo!".

sábado, 20 de octubre de 2012

Broches: Irene Rathbone


Seguimos vivos. Hemos dejado algo apartado el blog (no así otras vías como el correo electrónico, como algunas bien sabéis), pero estamos de nuevo de vuelta por aquí, dispuestos a darle otro empujón. Os recordamos que estamos también en Facebook y Twitter para cualquier duda, petición, muestra de amor incondicional y fervoroso o para casi cualquier cosa que se os ocurra en general, ;).



Irene Rathbone


Dieron las 22:00 en el gran reloj de la sala noble, herencia del tatarabuelo del anfitrión (el reloj, no el salón), Archibald Cushington. El baile había comenzado, y con él toda una noche de tribulaciones y pesquisas. A las 23:00, el sonido de la aldaba leoniforme golpeando la puerta principal quebró la pausa del té. El mayordomo afirma no haber visto a nadie, aunque la hora de la noche y la lluvia, por supuesto, le impiden aseverarlo con total seguridad. A las 23:37, una ventana que debería estar cerrada dejaba entrar una ligera brisa haciendo ondear fantasmagóricamente las cortinas. El servicio tenía encargado abrir únicamente un par de hojas superiores. Jura no haber tocado dicha ventana. A las 23:48, aparece apuñalado el retrato de Jacob Leexton, 16º conde de Norfolkberland. A las 23:59, se encuentra el cuerpo de Archibald Cushington rígido sobre la alfombra persa de una sala adyacente. Bloody hell!

Fuera, llueve sin parar, tormentoso contraste con mi ánimo, seco y quieto, observando a todo y a todos. Mi nariz aguileña nota el cambio de ambiente que precede a mi acción, mis ojos recaban datos, la lupa llega allí donde no llegan estos, mi cerebro recoge los datos, los procesa; necesito tiempo, pero el tiempo juega en mi contra, cuanto más tarde más espacio daré a las coartadas falsas, las mentiras, los intentos por escabullirse con éxito de este espantoso crimen. Juego, con quienquiera que sea, pero en el lado contrario. De aquí no saldrá nadie, nadie. Tan solo el finado y eso no antes de que coloque un espejo frente a su nariz. This is a two pipe problem.